miércoles 21 de diciembre de 2011

Postre

Amontonó las piedras y se sentó a descansar. No sabía que pensar acerca de ella, sobre todo porque tampoco estaba acostumbrado a pensar demasiado, y menos, a pensar en la gente. Pasó por su mente todas las frases y las conductas. No era un erudito acerca de la especie humana, pero en la corta vida y todo lo que el sentido común reza ya se daba cuenta que no era como las otras personas que van por la vida, como demostrando que son inteligentes, que son valiosas, que merecen vivir. Simplemente ahí estaba, en su pensamiento, como cóncava con la realidad, viviendo en la forma y no en el -sobrevalorado- fondo. Reconoce que habían restos de que la rutina ha querido llevarla a su religión amarga, pero eran débiles y se notaba que ella era una purista en el arte de vivir. Saca un cigarro, pero no lo fuma, eso de comprarse cosas que no necesita era muy propio de él y sus malas costumbres, pero lo escondía con vergüenza también, mal que mal, era solo un acto reflejo. Mientras el encendedor le daba vida a ciertos balbuceos y al reproductor que hacía sonar en los audífonos ciertos acordes entre The Cure y Virus, pierde un poco la mirada en la plaza de juegos donde los hijos de los vecinos se juntaban antes a jugar con sus piernas y ahora actualmente con sus pulmones y neuronas.
-Es increible que todos estemos en este mismo lugar-
Se paró, limpió sus pantalones de la arena y volvió a casa a pintar máscaras como cada noche.-

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