Uno se miente mientras intenta ahí, mantenerse estoico de pie, cuando en realidad el piso tiene mucho más de hogar que el aire que intenta resecar las mejillas.
Quizás mucho tiempo he pensado con ardua impaciencia el día del cual finalmente pueda despegarme del piso y no volver hasta el día de mi muerte, cuando la gravedad haga carne en mi(y de mi) futuro.
¿Como terminaré? Quizás poniéndome una corbata que pretendo no sea de cotillón y regalando sonrisas falsas mientras por dentro pienso que mi única meta es no terminarme el queso Filadelfia antes del viernes, porque hay que ahorrar y porque para engordar se tiene toda la vida, y la vida no es muy amiga de los gordos.
Por mientras sigo acá, viendo los cortes que tengo en las manos y las heridas de las rodillas, y sobre todo, oliendo a muerto y a -noche anterior-, expresión que suena mucho más triunfante que decir -terminé durmiendo en una escalera en estado de ebriedad-"
E.C.-
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